Monthly Archives: December 2011

Las previsiones del gobierno

– ¿Eres economista?
– Sí.
– ¿Qué pasará el año que viene?
– ¿¿?? Dije que era economista, no brujo ni adivino.


Es común que a los economistas se nos pregunte cómo será el futuro; pero es que es más común todavía que los economistas se arriesguen a hacer previsiones sobre el futuro de la economía.


El Gobierno de España todos los años junto a los Presupuestos Generales del Estado elabora un extenso Informe Económico Financiero, donde, entre otros muchos datos, elabora una extensa tabla de “escenario macroeconómico” con sus previsiones de crecimiento del PIB para el año que viene.

De entre todos los datos y todas las previsiones que se hacen vamos a fijarnos tan solo en la más importante, la más elemental, como es la del crecimiento del PIB para el año siguiente. Este dato es un agregado que refleja todos los demás datos, luego es razonable pensar que sus errores se verán reflejados en todos los demás datos y se extenderán.

Al presentarse los presupuestos a finales de año (normalmente uno de los últimos días de diciembre) cada informe incluye tres datos sobre el PIB: los resultados consolidados del año anterior; las previsiones sobre cuál será el resultado final de ese mismo año que está a punto de finalizar, y las previsiones para el año siguiente.
En este cuadro se pueden ver los datos de los últimos 10 años:

Muy reveladores son estos datos.
El error medio (de los datos absolutos) entre lo que a finales de diciembre de un año el gobierno cree que pasará el año siguiente y lo que efectivamente pasó es del 1,14%. 
Teniendo en cuenta que la media del crecimiento (en datos absolutos) es de un 3%, un 1,14% de error supone mucho, mucho muchísimo error.

Pero estos datos brutos puestos en una gráfica muestran que hay correlación entre el error en la previsión y el ciclo económico:









Pero quizá lo más sorprendente no es la incapacidad para predecir el futuro (evidente incapacidad, pues el gobierno aun siendo muy poderoso todavía no es omnisciente y no puede conocer el incognoscible futuro); sino que hasta el pasado varía de año en año.
Por razones que desconozco en el Informe del año 2002 se presenta una tabla con datos también del año 2000, y si en 2001 se afirma que el crecimiento de 2000 fue del 4,1% en el 2002 ese crecimiento pasa a ser de 4,2%. Tan solo una décima de variación, cierto, pero no alcanzamos a entender qué pasó en 2002 que variase el crecimiento que sucedió en el año 2000. Pues el mismo caso se repite para el año 2001 donde en el primer informe del año 2003 se indica un crecimiento del 2,7% y en el año siguiente ese crecimiento pasa a ser del 2,8%.





Este año el gobierno también sacará una previsión de crecimiento para el 2012. Con la evidencia empírica de los datos de los diez últimos años tan solo podemos decir que hay una cosa cierta sobre lo que ocurrirá en 2012: Sea cual sea la cifra de crecimiento (o decrecimiento) casi seguro que no será la que indica el gobierno, y no lo será por mucho, algo así como más del 0,5% es lo más probable ya que tan solo en el 2004 se acertó con una leve desviación de 0,1%.


Y es que el futuro es incognoscible, y nadie, ni los economistas, ni los gurús de la economía mundial, ni tan siquiera el gobierno, puede saber qué harán los agentes económicos el año siguiente, ni el mes siguiente, ni el día siguiente.

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Las 7 maneras de solventar la deuda

      Entre tanta vorágine y tanta noticia del instante, entre tanta subasta de deuda y tanto artículo sobre cómo pagar el déficit, entre primas de riesgo y puntos básicos, paremos un momento y volvamos a los fundamentos.

       La crisis de deuda soberana se está produciendo pues los estados de la UE deben mucho dinero (deben una parte sustancial de su PIB); y además siguen generando más deuda ya que cada año gastan más de lo que ingresan (déficit).
     Tal es la situación que mes a mes y semana a semana los gobiernos han de pedir dinero prestado para pagar sus gastos corrientes (sueldos de los funcionarios, etc.). Pero en estas subastas de deuda cada vez va siendo más difícil que se preste más dinero al estado (el préstamo va siendo más caro) pues empieza a haber dudas sustanciales de que pueda repagarlo.
Dada esta situación, ¿qué opciones tiene un estado para pagar su deuda?:
1. Reducir el gasto
          Son los famosos “recortes”. Si el estado gasta menos y recauda los mismos impuestos necesitará pedir menos prestado y podrá pagar más para amortizar mayor parte de su deuda viva (o cuanto menos aumentarla menos). De dónde se recorte el gasto no es significativo para el problema económico de la deuda, esa es una decisión política. Lo sustantivo es en cuánto se recorta el gasto.

2. Recaudar más impuestos
         a. Por el crecimiento de la economía del país
       Sin duda la mejor solución. El problema es que la economía del país no crecerá ni podrá crecer si no se soluciona el problema de la deuda ya que ésta afecta a la liquidez de la economía, a la concesión de créditos y produce un efecto crowding out.
       Hacer reformas estructurales que aumenten la productividad del país generaría mayores ingresos reduciendo el gasto y asentaría las bases del desarrollo económico en el medio plazo.

          b. Por el aumento de la presión fiscal
         Un aumento de la presión fiscal no necesariamente ha de conllevar a un aumento de la recaudación ya que se incentiva la fuga de capitales y la evasión fiscal. Además aumentar la presión fiscal desincentiva el crecimiento de la economía, la inversión y es contraproducente en el medio plazo ya que crea incertidumbre de régimen.

3. Vender parte del patrimonio del estado
          a. Reservas de oro
      Vender las reservas de oro de los Bancos Centrales descapitaliza el país y puede envilecer la moneda.

          b. Patrimonio Nacional
      El patrimonio nacional es caro de mantener por lo que también se ahorran gastos recurrentes. Sin embargo descapitaliza el país y es muy polémico el ceder parte del Patrimonio Nacional (los símbolos históricos de un país).

          c. Empresas públicas
      Si las empresas públicas son deficitarias el venderlas tan solo aporta ventajas. Si generan beneficios venderlas es adelantar el flujo de caja al presente para poder pagar las deudas presentes. El problema es que en países como España no quedan muchas ni de mucho valor.

4. Ejecutar los avales
        Reclamar un avalista o solicitar un aval. Alguien que de forma más o menos explícita se comprometa a pagar la deuda que genera el país. Tanto el Fondo de Estabilidad Financiera de Europa como los llamados Eurobonos son de facto un aval por parte de Alemania de la deuda de los demás países periféricos.

5. Pedir nuevos créditos para re-financiar los créditos anteriores
         Es la solución que hasta el momento se venía practicando y se viene practicando en las distintas subastas de deuda. El problema es que una concatenación indefinida de la deuda provoca que tanto ésta como su coste aumentan indefinidamente hasta hacerse insostenibles. Parece que con esta crisis de la deuda ha llegado el final de la concatenación indefinida.

6. Generar inflación
       Cuando se genera inflación se reduce la deuda que se paga. La inflación es un traspaso de rentas de los ciudadanos a los estados deudores.
         El Banco Central Europeo puede generar inflación a través del aumento de la masa monetaria; como de hecho está haciendo cuando compra la deuda de los países emisores en las subastas de deuda para que no aumente la prima de riesgo.

7. No pagar
         a. Renegociar la deuda
     Consiste en renegociar con los acreedores las condiciones del repago de la deuda solicitando quitas o esperas. Es quebrar sin declarar la quiebra, pues no se honran los pagos pero tampoco se repudian. Es la opción que han adoptado en Grecia.

          b. Quebrar
      Es una opción que ha ocurrido en incontables ocasiones a lo largo de la historia. El estado soberano decide repudiar la deuda (toda o en parte) y declara que no va a honrar su pago. Es la quiebra del Estado.


        Por estas siete vías el Estado puede solucionar su problema de deuda (y con ello encauzar la recuperación económica). Excepto la quiebra se pueden adoptar todas ellas simultáneamente.
        Cuáles o cuál de ella se adopte es la decisión que en estos momentos han de tomar los políticos, y en función de qué decisión se tome se condenará o se incentivará el desarrollo económico del país en el futuro próximo, se adelantará o postergará la salida de la crisis.